Extrañando a Webster

Se ha colocado a D’Hondt como uno de los responsables del resultado electoral del pasado 17 de febrero. Más precisamente, a quienes aprobaron la reforma al Código de la Democracia que estableció ese método de asignación de escaños para asambleístas provinciales (y para el Parlamento Andino). En este artículo se estudia cómo se hubieran repartido los escaños con el método Webster.

En el método D’Hondt, el total de votos de todas las listas se dividen para números secuenciales (1, 2, 3, 4,…) mientras en el método Webster, se dividen para números impares (1, 3, 5, 7…). Los más altos resultados de esas divisiones reciben los escaños disponibles. Luego la votación por nombre sirve para determinar quién de los candidatos de cada lista, se lleva uno de los escaños que le corresponda a la lista.

Se eligen dos asambleístas en las 3 circunscripciones del exterior y en 6 provincias (Napo, Orellana, Pastaza, Morona, Zamora y Galápagos). En las 6 provincias, PAIS puso un asambleísta y otra lista, puso el otro asambleísta (PSP, Avanza, Pachakutik, según cada caso). Si se aplicaba el método Webster, nada hubiese cambiado: entraban los mismos asambleístas. Aún no se tiene información del exterior, pero si los votos de asambleístas se asemejan a la votación para Presidente y para asambleístas nacionales, se cumplirá el anunciado vaticinio de que los 6 legisladores del exterior pertenecerán a PAIS. Si la votación de PAIS en el exterior supera más de 3 a 1 a la siguiente lista, hubiese sido igual con el método Webster: todos de PAIS.

Se eligen tres asambleístas en 6 provincias (Santa Elena, Carchi, Pichincha, Bolívar, Cañar y Sucumbíos). En la provincia peninsular, con Webster no habrían cambiado los resultados. En Pichincha (cantones excepto Quito), PAIS ganó los tres escaños, pero con el método Webster, CREO hubiese tenido uno de esos tres puestos. En las otras cuatro provincias, PAIS tuvo dos asambleístas con el método D’Hondt, pero con el otro método hubiese cedido uno de esos puestos (a Creo, Avanza, Pachakutik o un movimiento conservador, en el caso del Carchi). De hecho, en Bolívar, Ramsés Torres estuvo aapenas 437 votos de entrar inclusive con D’Hondt.

Diez circunscripciones eligieron cuatro asambleístas cada una: las provincias de Esmeraldas, Santo Domingo, Imbabura, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo y Loja y los distritos: Manabí Norte, Quito urbano norte y Quito rural. En cinco de ellas (incluyendo Quito urbano norte), el método Webster hubiese asignado los mismos escaños a las mismas agrupaciones (aunque el orden de ingreso variaba, pero no es de mayor relevancia). Hubiesen cambios en: Esmeraldas, Manabí Norte, Imbabura, Cotopaxí y Tungurahua. En tres de ellas, CREO hubiese tenido un escaño más. En Esmeraldas y en Tungurahua, los escaños extra habrían llegado a MPD y PSP, respectivamente.

Ocho circunscripciones eligieron cinco legisladores cada una: los cuatro distritos de Guayas, Manabí Sur, El Oro, Azuay y Quito urbano sur. Si se aplicaba Webster, en Quito urbano sur no habría cambios. En Manabí, en lugar de cinco, PAIS hubiera tenido cuatro, y CREO ganaba un escaño. En Azuay, en lugar de cinco, PAIS hubiese tenido tres, siendo los otros de CREO y MPD/Pachakutik. En El Oro y Guayas (distritos 2 y 3), PSC hubiese tenido un escaño adicional. Y en los otros distritos de Guayas, PRIAN y PSP hubiesen ganado un escaño. (En Guayas se calculó con 82% de actas escrutadas).

Finalmente, en Los Ríos se eligen seis asambleístas. Con D’Hondt, PAIS puso cinco y CREO, otro. Si se aplicaba Webster, PAIS hubiese tenido sólo tres y entraban PSP y PRE.

En definitiva, en casi la mitad de provincias (o distritos), el resultado de aplicar D’Hondt o Webster sería el mismo. En total, la diferencia hubiese sido de veinte curules menos para PAIS, con los cuales hubiese aumentado CREO en siete escaños, tres para MPD/Pachakutik y PSC/Madera de Guerrero. Los otros escaños los hubieran gando Avanza, PSP, PRIAN y PRE. Como la mayoría necesaria para reformar la Constitución son 92 asambleístas, con el método Webster, PAIS hubiese necesitado de alianzas políticas para aprobar tal reforma.

No se ha inventado un método que refleje la exacta proporción del electorado en los escaños disputados, por lo que cualquiera de los métodos hubiese “redondeado” la voluntad popular, sea hacia la mayoría o hacia la minoría. Normalmente, el método D’Hondt ha sido utilizado en países que buscan corregir excesiva dispersión en su representación política.

Publicado originalmente en La República.

Distritos versus sábanas

En esta elección, estrenamos una “novelería”, que es la elección por circunscripciones electorales, también llamados distritos. Básicamente, consiste en que las provincias más pobladas han sido sub-divididas únicamente para elegir asambleístas. Quiero dividir este post en 3 puntos:

  • · Creación de los distritos
  • · Qué esperar de los distritos
  • · Cómo conviene votar mejor

Estos son los distritos establecidos:

1. Guayas (población total de la provincia: 3’645.483):

1. Parroquias Ximena y Febres Cordero, con 890.648 habitantes: 5 asambleístas,

2. Parroquias Tarqui (una parte) y Pascuales, con 926.092 habitantes: 5 asambleístas,

3. Samborondón, Durán, Playas, el resto de parroquias de Guayaquil y otra parte de la parroquia Tarqui (Acuarela-Sauces, Atarazana, Martha Roldós, Tarqui, Urdenor y Urdesa-Miraflores), con 881.606 habitantes: eligen 5 asambleístas, y

4. Todos los demás cantones de Guayas, 947.137 habitantes: 5 asambleístas.

2. Manabí (población total de la provincia: 1’369.780):

1. Cantones: Bolívar, Chone, El Carmen, Flavio Alfaro, Jama, Junín, Pedernales, Pichincha, Rocafuerte, San Vicente, Sucre (Bahía) y Tosagua: eligen 4 asambleístas y

2. Cantones: 24 de mayo, Jaramijó, Jipijapa, Manta, Montecristi, Olmedo, Paján, Portoviejo, Puerto López y Santa Ana: eligen 5 asambleístas.

3. Quito (población total del distrito metropolitano: 2’239.191):

1. Todas las parroquias urbanas del norte, desde Carcelén y El Condado, hasta San Juan e Itchimbía: elegimos 4 asambleístas,

2. Todas las parroquias urbanas del centro hacia el sur, desde Centro Histórico, hasta Quitumbe y La Ecuatoriana: eligen 5 asambleístas, y

3. Todas las parroquias rurales: eligen 4 asambleístas.

Aparte, Pichincha (excepto Quito) que elige 3 asambleístas, comprende los cantones del norte (Cayambe y Pedro Moncayo), del sur (Mejía y Rumiñahui) y del noroccidente (Puerto Quito, Pedro Vicente Maldonado y San Miguel de los Bancos). Población total de la provincia: 337.096.

· Creación de los distritos

Un distrito o circunscripción electoral normalmente coincide con la división administrativa del país: el Presidente se elige en una circunscripción nacional, que abarca todo el país. Lo mismo los asambleístas nacionales (que son quince) y los parlamentarios andinos (cinco con dos suplentes cada uno).

En circunscripción provincial se eligen los prefectos y, hasta hace poco, los asambleístas. El cambio se aplica sólo en las provincias que eligen ocho o más asambleístas, que son Guayas, Manabí y… Quito (Más adelante explico por qué no es Pichincha). Los Ríos elige seis asambleístas y el resto de provincias, cinco o menos, así que en todas las 21 provincias la circunscripción es igual a la provincia. En los territorios que aplican la distritalización suman 7’254.454 habitantes, que es casi la mitad de la población de todo el Ecuador, proporción parecida cuando hablamos sólo de electores (mayores de 16 años).

La idea de crear circunscripciones no es nueva. De hecho, la Constitución de 1998 estableció que los consejeros provinciales se elijan, unos por voto popular y otros, por los municipios, debiendo ser, éstos últimos, de parroquias diferentes a las parroquias de los consejeros elegidos por el voto popular. Esta norma se aplicó en 2000, pero se reformó en 2002. (Es la única reforma que se hizo a esa Constitución).

El art. 150 del Código de la Democracia establece parámetros para distribuir las circunscripciones:

  • · Las provincias que eligen entre 8 y 12 asambleístas, se dividen en dos circunscripciones,
  • · Las provincias que eligen entre 13 y 18 asambleístas, se dividen en tres circunscripciones y
  • · Las provincias que eligen más de 18 asambleístas, se dividen en cuatro circunscripciones.

El Código de la Democracia encarga al Consejo Nacional Electoral (CNE) a fijar las circunscripciones, siempre que cada circunscripción eliga el mismo número de legisladores, o máximo uno más. El Código de la Democracia entró en vigencia un día después de las elecciones de 2009, por eso no se aplicó este mecanismo en la elección pasada.

El CNE diseñó un proyecto de distritos y difundió ese proyecto entre los partidos y movimientos políticos, que se reúnen en un Consejo Consultivo del CNE. El proyecto de distribución del CNE fue presentado a los sujetos políticos el 16 de julio de 2012 (http://www.cne.gob.ec/images/articulos/Consejo%20Consultivo%20OP/AGENDA%20IV%20CCOP%20definitiva%2013%20jul.pdf ) y luego se realizó un taller el 24 de julio para arribar a la distribución definitiva. En dicho taller, los representantes de los partidos y movimientos apoyaron la tesis de considerar a Pichincha aparte de Quito (http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/pichincha-reclama-16-curules-por-ser-distrito-556790.html), lo que le permite acceder a 16 curules.

El problema con Pichincha es que no está claro si Quito es un Distrito Metropolitano con todas sus letras (y todas las atribuciones que le da la Constitución de 2008) o si está en proceso de ser Distrito (pero todavía no lo es). Esta duda nace porque la Constitución no indicó qué tratamiento se le de a Quito y el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomías y Descentralización (COOTAD) confundió más porque dijo que sí es un Distrito Metropolitano… pero que debe hacer el proceso de formación de un distrito.

Si Quito no es distrito metropolitano, su población cuenta para Pichincha, que en total tendría 2’576.287 habitantes, lo que le daría derecho a 15 asambleístas (2 por ser provincia, 12 por los 2´400.000 de población y uno más por la fracción de 176.287 habitantes restantes).

Pero siendo Quito un Distrito, elige asambleístas aparte de Pichincha. La población del distrito (2´239.191) implica 13 escaños: 2 por ser distrito más 11 por los 2’200.000 de población. La fracción restante (39.191) no le da para tener otro asiento.

A la Provincia de Pichincha, sin Quito, le quedan en realidad 337.096 habitantes, lo que da para tres asambleístas: dos por ser provincia más uno más por su población (200.000). Los restantes 137.096 no alcanzan para un cuarto asiento. Es por esto que la Provincia de Pichincha no está dividida en circunscripciones: sólo se le extirpó la población de Quito, distrito que sí está dividido en circunscripciones.

Para el caso de Manabí, la controversia estaba en si se ponía a Portoviejo en una circunscripción y a Manta en otra, o si se las ponía en una sola (Noticia de enero de 2012 sobre el tema: http://www.eldiario.com.ec/noticias-manabi-ecuador/218654-manabi-seria-dividida-en-2-distritos-electorales/). La primera opción hubiera dejado sin representación a los cantones del norte de Manabí, por lo que se decidió dejar a las dos ciudades mayores de la provincia en una misma circunscripción. (http://www.elcomercio.com/politica/competencia-Portoviejo-Manta-bajara-distritalizacion_0_767323489.html).

Finalmente, en el caso de Guayas, se ha criticado que haya áreas no conectadas entre sí para la circunscripción 4 (cantones principalmente rurales). Por otro lado, separar al Guayas urbano del rural, asegura que haya asambleístas que atiendan uno y otro electorado (http://ns2.ecuadorinmediato.com/index.php?module=Noticias&func=news_user_view&id=183859&umt=guayas_sera_provincia_que_elegira_mayor_numero_asambleistas_a_nivel_nacional).

Estas opciones fueron presentadas en el Consejo Consultivo del CNE el 14 de agosto (http://www.cne.gob.ec/index.php/organizaciones-politicas/consejo-consultivo-de-organizaciones-politicas), en donde hubo un aparente consenso de todas las organizaciones políticas, excepto Madera de Guerrero, porque estimaba que Quito no es Distrito Metropolitano, por lo que no debían otorgársele los 16 escaños, sino sólo 15 (http://www.lahora.com.ec/index.php/noticias/show/1101368549#.UKf64Gej3jE). En todo caso, ese día el Consejo Consultivo no emitió una decisión final, pues toda la sesión se concentró en el escándalo de las afiliaciones “involuntarias”.

  • · Qué esperar de los distritos

El CNE, en la elaboración de los mapas de las provincias, mencionaba tres principios: contiguidad, continuidad y compacidad, aludiendo a que las circunscripciones tenían que ser vecinas unas de otras, debían ser continuas territorialmente, es decir, no interrumpidas y de un electorado relativamente homogéneo.

La circunscripción 3 Guayas no es territorialmente continua, pues tiene parroquias de Guayaquil, más Samborondón, Durán y Playas. La circunscripción “Pichincha excepto Quito” es discontinua, pero ello es causa de considerar a Quito un Distrito Metropolitano.

El hecho de que la creación de los distritos depende del Consejo Nacional Electoral y no de la Asamblea podría implicar que se analice de manera técnica la forma de distribuir la población, pero la última palabra no está en manos de un legislativo donde participan casi todas las organizaciones políticas, sino en un Consejo con cinco miembros.

La distritalización decidida por el CNE ha sido criticada por Diario El Comercio (http://www.elcomercio.com.ec/editorial/DISTRITALIZACION-ARBITRARIA_0_759524231.html), el ex TSE Medardo Oleas (http://ns2.ecuadorinmediato.com/index.php?module=Noticias&func=news_user_view&id=179882&umt=distritalizacion_del_cne_en_pichincha_es_inmanejable_y_absurda_afirma_ex_presidente_del_tse_audio) y comunicadores sociales (http://www.eldiario.com.ec/noticias-manabi-ecuador/218654-manabi-seria-dividida-en-2-distritos-electorales/).

Se critica, principalmente, lo siguiente:

  • · Hay parroquias vecinas con características similares, que están en distritos distintos (Carcelén y Calderón, por ejemplo),
  • · Hay territorios distantes en un mismo distrito (Pedernales y Rocafuerte, por ejemplo),
  • · Hay zonas no continuas en un mismo distrito (El Empalme y Balao, por ejemplo),
  • · La publicidad en medios masivos no podrá segmentarse por distrito,
  • · Ante la falta de cuadros conocidos en parroquias poco representadas, se acudirá a caciques locales,
  • · Hay distritos con menos votantes que tienen casi igual escaños que otros distritos (Ejemplo: los 337 mil habitantes de “Pichincha excepto Quito” eligen 3 asambleístas, mientras los casi 738 mil de “Norte de Quito” eligen 4), y
  • · Los electores van a exigir obras concretas para su localidad, cosa que no puede cumplir un asambleísta.

Casi cualquier otra forma de distribuir las parroquias hubiera mantenido estas críticas. Y todas existen también en la elección de asambleístas en otras provincias: el riesgo de acudir a caciques, la vecindad de dos electores que estén en circunscripciones diferentes, el alcance de los medios de comunicación, etc.

Tal vez el problema más grande de esta experiencia inédita es que el elector no se entere del nuevo mecanismo, piense que debe recibir más papeletas o no sepa en qué distrito está (y tal vez le de ganas de cambiarse de distrito). Para difundir este cambio, el CNE contrató con la empresa Tokte Factory una campaña de difusión de las circunscripciones territoriales, que ya se puede escuchar en algunas radios (https://www.compraspublicas.gob.ec/ProcesoContratacion/compras/PC/informacionProcesoContratacion2.cpe?idSoliCompra=Ea_kVlohAWewBu_b0idLhB1gO9dZGPI_kxiABFqi77w,).

El principal riesgo está en que la distritalización cambie para ajustarse a la necesidad de un candidato, lo que se conoce como Gerrymandering: mover las fronteras del distrito en cada elección, para que salga ganador un candidato. (http://es.wikipedia.org/wiki/Gerrymandering). Aunque fueron informados de las circunscripciones en julio, y participaron de la decisión en agosto pasado, muchos políticos han acusado al CNE de dividir los distritos conforme a las necesidades electorales del partido de gobierno.

Sin embargo, observando fríamente, no parece que la división le de ventaja a nadie, pues todos los sujetos políticos (incluyendo PAIS) están en la misma situaicón en cuanto a distritos: han promocionado figuras sólo de ciertas parroquias, tienen estructura de base endeble y deben conquistar un mismo electorado en cada distrito. Donde hay más ventaja es en otras circunstancias, como por ejemplo estar al frente de un municipio o tener un historial de resultados. O el efecto de la publicidad y del manejo comunicacional (entrevistas, discursos, visitas, etc.).

Si los resultados electorales no se ven afectados por la distribución de las circunscripciones, se esperaría que la misma división se use en futuras elecciones, lo cual es bueno porque afecta que al elector se le diga “cambiaste de distrito” cada cuatro años.

¿Habrá en la próxima elección más distritos? Es casi imposible: Los Ríos, que es la provincia con más asambleístas después de Manabí, tiene derecho a seis curules. Llegará a las 8 curules cuando su población aumente más de 171 mil habitantes, que es más de lo que creció la población entre el censo de 2001 y el de 2010, por lo que capaz para el próximo censo (2020) no supere las 7 curules.

  • · Cómo conviene votar mejor

Tal vez la más importante pregunta sea ¿cómo votar mejor en un distrito? No voy a hablar de candidatos, sino de números y formas de asignación de escaños.

Antes, la elección en estas provincias implicaba una papeleta tamaño sábana, con muchos nombres y partidos. Al elector común le resultaba difícil recordar muchos nombres (imagínese recordar 18 nombres de políticos), peor encontrarlos en la papeleta con fotos muy pequeñas. Por eso era más fácil el voto en plancha.

En la práctica, el voto que se le daba a un candidato, se sumaba, al final del día, a todos los votos del partido o del movimiento y, según el número de votos de la lista, se distribuían los escaños entre las distintas listas. Sólo después de eso servían los votos por individuos, porque los escaños que le correspondían a la lista, no se entregaban en el orden de la lista, sino en el orden de los más votados. Entonces, cuando uno votaba en plancha, estaba, indirectamente, dando 14 o 18 votos al candidato más votado.

Ejemplo: En 2009, en Tungurahua se dió una alianza PAIS-ID para asambleístas. PAIS puso el primer nombre de la lista (Fernando González) y el último (Betty Carrillo). ID puso los nombres segundo y tercero. El número de votos que sacó la lista PAIS-ID, dio para dos escaños, los cuales se entregaron al primero de la lista y a la última, porque éstos obtuvieron más votos individuales que los otros candidatos.

En esta elección será igual: los votos individuales (dados a cada candidato) serán sumados para toda la lista, y las listas más votadas obtendrán escaños. Luego, los escaños que obtenga cada lista, se entregarán a cada candidato, en orden de quién más votado. Por tanto, cuando votes, tu voto será entregado al candidato más votado de esa lista.

No he realizado cálculos para comprobarla, pero mi hipótesis es que con distritos, el voto en plancha es menos importante que antes, porque en 2009 un elector tenía 14 o 18 votos para entregar, y podía entregarlos a una sóla lista; mientras que ahora, el mismo elector tendrá 4 o 5 votos. Si se los entrega todos a una misma lista, habrá aportado menos votos a esa lista que en el caso anterior.

La única papeleta-sábana que sobrevive, tras la creación de los distritos, será la papeleta de asambleísta nacional, que tiene 15 candidatos por cada lista. En esta papeleta, el total de votos de la lista será dividido para los números secuenciales (1, 2, 3, 4,…) y los resultados de esas divisiones servirán para asignar cuántos asientos se lleva cada lista.

En cambio, para asambleístas provinciales, el total de votos de la lista será dividido para números impares (1, 3, 5, 7,…). Esta forma de división, ayuda a los partidos o movimientos más votados (por ejemplo, Madera de Guerrero en Guayas, PSP en Napo, o MPD en Esmeraldas o, en fin, PAIS en otras provincias). Después de la elección de 2013, podremos comparar cómo hubiera sido una Asamblea con el sistema anterior (de distritos y de asignación de escaños) versus el sistema actual, pero por lo pronto, la distritalización acabó con casi todas las papeletas-sábana.

Publicado originalmente en GkillCity.

Cambios al Código de la Democracia

En 2009, apenas expedida la nueva Constitución, el Congresillo promulgó el Código de la Democracia, que se usará por primera vez en elecciones generales en 2013, porque las elecciones de 2009 se hicieron con las normas del régimen de transición. Sin embargo, el Código ya experimentó reformas en 2010 y 2011. Una nueva reforma se aprobará en 2012 de acuerdo al momento político actual.

La Constitución de 2008 establece que las reformas electorales sólo pueden regir si se aprueban un año antes de la convocatoria a elecciones. Como las elecciones de 2013 se convocarán a inicios de ese año, la Asamblea está corriendo contra el tiempo para tratar dos proyectos para llevar las elecciones de asambleístas a la primera vuelta electoral (propuesta de Madera de Guerrero y PRE), así como un proyecto del Consejo Nacional Electoral (CNE) para corregir algunos aspectos prácticos del proceso electoral, pero también para asumir capacidad de juzgar infracciones electorales. Aparte, proponen que se pague horas extras a los consejeros electorales.

La conformación política del viejo Tribunal Supremo Electoral (siete vocales de los siete sujetos políticos más votados) se prestaba para que los partidos allí representados coludan para perjudicar a otros sujetos políticos o para encubrirse entre ellos las infracciones electorales cometidas. Los casos más notorios fueron el juzgamiento del aporte de Fernando Aspiazu a la campaña de Jamil Mahuad o el no juzgamiento del aporte mexicano a la campaña de Lucio Gutiérrez.

Por todo esto, se planteó separar la admnistración del proceso electoral del juzgamiento de infracciones. En 2006, León Roldós propuso crear una sala especializada en la Corte Suprema de Justicia. Alianza País, crear un tribunal especializado. El diseño institucional finalmente aprobado en Montecristi se inspira en el caso federal mexicano, con una entidad administrativa y un Tribunal especializado en justicia electoral.

Cuando en octubre de 2008 la Asamblea Constituyente nombró a las autoridades de transición del CNE y del Tribunal Contencioso Electoral, Omar Simon y compañía llegaron rápidamente a la sede del viejo TSE y se instalaron sin dejar espacio para el recién creado Tribunal. A regañadientes, permitieron que los jueces electorales recalen en el edificio del extinto Tribunal Electoral de Pichincha. Desde entonces, una silenciosa pugna electoral envuelve a ambas instituciones, quienes sólo se pusieron de acuerdo para enviar el proyecto de Código de la Democracia en 2009.

Pero como el que ríe al último, es al Tribunal Contencioso Electoral al que le corresponde juzgar el comportamiento del CNE. En más de una sentencia han delimitado el alcance de las competencias del CNE y tienen entre sus atribuciones, un arma letal: entre las infracciones que pueden juzgar está el incumplimiento de las atribuciones de los consejero electorales.

La reforma que propone el CNE volvería a las infracciones electorales tipificaciones administrativas, con lo cual sería el propio CNE el que impondría sanciones. Sólo en caso de impugnación de esas sanciones se podría llegar al Tribunal Contencioso Electoral. Aparte de los métodos de asignación de escaños y el momento de elegir asambleístas, el diseño de la Función Electoral está en juego en la reforma actual.

Publicado originalmente en La República.

La consulta de Quimsacocha

El pasado martes, Correa explicaba a los periodistas de Guayaquil sobre su visita al Hospital del Suburbio, hasta que alguien le preguntó por Quimsacocha. Luego le preguntaron por Ecudos y respondió sobre Quimsacocha. Sobre el paro de la UNE, comenzó mencionando a Quimsacocha. Y sobre el paro de transportistas: Quimsacocha también. Y también su consulta. ¿Qué es lo que tiene Quimsacocha?

Quimsacocha, que en kichwa significa tres lagunas (tres “cochas”) tiene oro. Y bastante. No sorprende, entonces, que sea un tema muy relevante para el Presidente. El pasado domingo en esa pequeña localidad, agrupaciones contrarias a la minería organizaron una suerte de “consulta popular” para preguntar sobre uno de los proyectos mineros más emblemáticos del país se ubica en esta pequeña y alejada parroquia rural del cantón Cuenca, en Azuay.

Las organizaciones usuarias de agua (de riego y de consumo) agrupadas en el Sistema de Agua “Victoria de Portete y Tarqui” organizaron la consulta popular que preguntaba: “¿Está de acuerdo con la explotación minera en fuentes de agua (Quimsacocha)?” Estaban habilitados para votar 1.500 electores, de los cuales sufragaron 1.037 personas. De ellas, 958 votaron “No”. A favor estuvieron 47 personas, votaron blanco 18 personas y 14 anularon su voto.

Como “observadores” del proceso estuvieron: un representante de Observatorio de Conflictos Mineros para América Latina, un periodista vasco y una académica brasileña, así como líderes de la CONAIE y Pachakutik. El resultado (92% en contra de la minería) será enviado a las autoridades ecuatoriaa, así como a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que promueve el Convenio 169 sobre derechos de pueblos y nacionalidades indígenas. Uno de los puntales de dicho convenio es el reconocimiento del derecho de los pueblos indígenas a ser consultados sobre temas que les afecten directamente.

En la Asamblea de Montecristi se debatió con fuerza sobre el efecto de esta consulta previa. Mónica Chuji y asambleístas de Pachakutik defendían que la consulta debía ser vinculante. Alianza País insistió que la consulta sea previa, libre e informada, pero su efecto sea referencial para la autoridad. Prevaleció la tesis de Alianza País en la Constitución (art. 398), pero según algunas interpretaciones, el Convenio 169 ya exige el consentimiento previo de los indígenas afectados para llevar a cabo el proyecto en cuestión.

Enseguida la Función Ejecutiva y la Función Electoral salieron a rechazar la consulta realizada:que la consulta no fue organizada por la institución pública responsable, que la pregunta era inductiva, la selección de los electores fue sesgada, inconvenientes el día de la elección, parcialidad del organizador y de los observadores, etc. Sin embargo, aún la OIT no se ha pronunciado. Esta consulta puede detener o demorar el proyecto minero a cargo de I Am Gold (canadiense).

Por el momento, el Prefecto de Azuay ha acudido a la Corte Constitucional para obtener la competencia para emitir la autorización ambiental para explotar el proyeto. El concejo municipal de Cuenca, de su lado, ha pedido suspender la actividad minera hasta que se realicen los estudios que confirmen que el proyecto no afecta las cuencas hidrográficas del sector.

Es indispensable que se relice la consulta previa a las comunidades, sin los vicios y sesgos de la consulta ya realizada, y que se tomen en cuenta los resultados, para disminuir al máximo cualquier riesgo. Sin embargo, el gobierno tiene un punto muy importante: este tipo de decisiones deben ser tomadas por toda la sociedad, por su importancia y el destino de los recursos (proveer de salud y educación a toda la población, no sólo a la comunidad cercana). El Gobierno ve con preocupación que se permita que un grupo reducido de la población adopte decisiones que afectan a todo el país.

Publicado originalmente en La República.